Por qué la primavera dispara las alergias
Cuando llega la primavera, plantas y árboles liberan polen al ambiente, y ese polen es uno de los responsables de que a muchas personas les empiecen a picar los ojos, la nariz o la garganta. También influyen otros factores como el polvo ambiental o los cambios de temperatura entre el día y la noche.
No todas las personas reaccionan igual. Hay quienes nunca han tenido problemas y de repente notan síntomas leves, y otras que ya saben que esta época del año les complica más la vida porque tienen una alergia diagnosticada desde antes.
Síntomas que suelen manejarse en la farmacia
Los síntomas típicos de una alergia estacional son estornudos seguidos, picazón en la nariz o los ojos, congestión nasal leve y, a veces, algo de lagrimeo. Cuando estos síntomas son leves a moderados y no vienen acompañados de fiebre ni dificultad para respirar, en general se pueden aliviar con antihistamínicos de venta libre que el químico farmacéutico puede recomendar.
Estos medicamentos ayudan a bajar la reacción alérgica y a que la persona pueda seguir con su día más o menos normal. Aun así, es buena idea contarle al farmacéutico si tomas otros medicamentos o si tienes alguna condición de salud, para que te oriente sobre la opción más adecuada para tu caso.
Cuándo la farmacia ya no es suficiente
Hay señales que indican que conviene ir más allá del mostrador de la farmacia. Si los síntomas no mejoran después de varios días de usar antihistamínicos, si empeoran con el tiempo, o si aparecen junto con fiebre, dolor en los senos paranasales o tos persistente, ya no estamos hablando de una alergia simple y es mejor que un médico evalúe qué está pasando.
Lo mismo aplica si la persona empieza a sentir que le cuesta respirar, tiene silbidos en el pecho o siente que la garganta se le cierra un poco. Esas son señales que no deberían esperar y ameritan una consulta médica más pronta, incluso en servicios de urgencia si la sensación de ahogo es marcada.
Niños, adultos mayores y personas con otras condiciones
En niños pequeños, adultos mayores o personas que tienen asma, EPOC u otras condiciones respiratorias previas, la alergia de primavera puede complicarse más rápido de lo que uno espera. En estos grupos conviene ser más cauteloso antes de automedicarse y, en general, es recomendable consultar con un pediatra o médico tratante antes de darle cualquier antihistamínico nuevo.
También vale la pena tener en cuenta que algunos antihistamínicos dan sueño o pueden interactuar con otros medicamentos que la persona ya esté tomando. Por eso, si hay dudas sobre qué producto usar en estos casos, lo más seguro es preguntar directamente en la farmacia o con el médico de cabecera.
Diferenciar alergia de un resfrío o cuadro respiratorio
A veces cuesta saber si lo que se tiene es una alergia o un resfrío común, porque comparten algunos síntomas como la congestión nasal. Una pista general es que la alergia rara vez viene con fiebre y suele repetirse en la misma época del año, mientras que un resfrío tiende a aparecer de forma más aislada y puede incluir dolor de cuerpo o malestar general.
Si el cuadro se prolonga por más de una semana o diez días sin mejorar, o si en algún momento aparecen mocos con color amarillo o verde intenso junto con fiebre, ya no se trata solo de una alergia estacional y es momento de que un profesional de salud revise el caso con más detalle.
Qué preguntar en la farmacia antes de comprar algo
Antes de llevarte cualquier antihistamínico, es útil contarle al químico farmacéutico qué síntomas tienes exactamente, desde cuándo los tienes y si has probado algo antes. Esa información le permite orientarte mejor sobre qué producto podría servirte y si tu caso amerita más bien una consulta médica.
También pregunta si el medicamento puede darte sueño, sobre todo si vas a manejar o trabajar con maquinaria ese día, y si es compatible con otros remedios que ya estés tomando de forma habitual. Estas preguntas simples pueden evitarte complicaciones innecesarias.